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Conclusión.-
El uso de este tipo de zooms, tal y como indica el título, tiene sus
pros y sus contras y, salvo algunas excepciones de carácter profesional (Canon
EF
28-300/3.5-5.6 L IS USM), todos brillan y pecan de lo mismo. A
partir de aquí, si queremos mejorar las condiciones de uso y los resultados
hay que ir reduciendo el rango focal y aumentando la luminosidad.
Este tipo de zooms hay que tomarlo como lo que son y sacarles partido y
funcionalidad en los momentos adecuados. Esos momentos suelen coincidir con
desplazamientos de varios días de duración donde se tiene que ir ligero de
peso, en esas salidas en las que nos queremos traer un recuerdo y valdrá más ese
recuerdo que la perfección técnica.
Un zoom TT puede ser y es perfectamente válido para una primera etapa de
aprendizaje donde se nos juntan "deberes" de ejecución, de edición, de
tiempo y de presupuesto. Pasada esa etapa personalmente pienso que debería
de quedarse en la vitrina para cuando nos surja otro viaje u otro evento
adecuado. Si partimos ese zoom por la clásica "trilogía"
[14-24|24-70|70-200] u otras, cuando nos vayamos de viaje nos acordaremos
de el, quizás hasta pensemos en una compacta con ese rango focal, quizás
hasta nos la compremos y después de algún viaje, acostumbrados a la calidad
de la reflex, le saquemos pegas de todo
tipo a la imagen y volvamos a los orígenes.
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