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Trabajando.-
Una vez nos ponemos “en marcha”
volvemos a llevarnos una sorpresa agradable en cuánto al manejo. Su suavidad
en el anillo de enfoque, así como su firmeza han mejorado mucho con respecto
a su predecesor. Sin holguras y con un avance suave y firme. Su utilización
se hace muy precisa. A la altura de las gamas altas de la competencia sin
duda.
En un primer momento me he dedicado a trabajar con el AF en modo manual y
utilizando el anillo de enfoque. Como ya he comentado es muy preciso y no
supone ningún problema encontrar el foco adecuado. Su desmultiplicación en
el giro es la adecuada para no tener problemas.
Más tarde he activado el sistema de AF y los resultados han sido altamente
satisfactorios. Cabe destacar que disponemos de un selector de rango de
enfoque que nos facilita mucho la labor al eliminar gran parte del recorrido
del anillo de enfoque y que, en macro, no utilizamos. De esta manera el AF
es rápido y preciso. No titubea y clava el foco. Su funcionamiento es
recomendable en determinados momentos dado que su condición de objetivo
FTM nos permite actuar sobre el anillo de enfoque aunque se encuentre en
modo AF. A pesar de estar acostumbrado a trabajar en manual, he de reconocer
que no me ha desagradado en absoluto el funcionamiento en automático.
También he probado a trabajar en modo SERVO y, aunque los resultados me han
sorprendido por la velocidad y decisión con que el objetivo definía, he de
decir que no es la manera más recomendable de trabajar en macrofotografía.
Las profundidades de campo son tan pequeñas que el movimiento del AF es
continuo y en muchas ocasiones contribuye a entorpecer más que a facilitar
la labor de AF.
Nunca he trabajado con un objetivo que permitiera este tipo de licencias y
este Sigma no es la excepción. Pero si hay algo que realmente merece la pena
es el estabilizador óptico de imagen (OS). Simple y llanamente nos permite
trabajar con unas velocidades de obturación impensables para este tipo de
fotografía y, mucho menos, en esta focal de 150mm.
- el estabilizador.
En cuanto el estabilizador empieza a trabajar la imagen queda estable al
momento, facilitando en gran medida la toma correcta de la fotografía. Es
innegable la ventaja que supone el hecho de poder ver la imagen estabilizada
en nuestro visor. Poder trabajar con tiempos más lentos nos proporciona que
el equilibrio entre la luz del flash y la iluminación natural sea mucho más
óptimo. De esta manera hemos podido conseguir fondos más claros e
iluminaciones mucho más naturales.
En este caso, al tener una focal larga, la mejora que proporciona el
estabilizador es muy grande. No he podido cuantificar el número de pasos que
proporciona el uso del estabilizador. Realmente es algo muy subjetivo ya
que en este asunto intervienen factores como el pulso de cada uno, las
condiciones del entorno e incluso el estado físico del fotógrafo. No
olvidemos que el peso que puede alcanzar el conjunto con este Sigma 150 Macro
2.8 OS EX es considerable. Después de un par de horas con todo en los
brazos, es posible que no todo el mundo siga sujetando la cámara de la misma
manera.
Lo que si se puede asegurar es que, obtener fotografías nítidas con los
tiempos de obturación que hemos utilizado, sólo es posible con un
estabilizador o… con un sistema de fijación; llámese trípode o monopie…
Resumiendo:
En definitiva, las mejoras que presenta este objetivo, no sólo con
respecto a su predecesor sino con respecto a la competencia, son muchas y
muy buenas.
A favor :
• Calidad constructiva
• Suavidad en el manejo
• Estabilizador efectivo
• Accesorios
En contra:
• Precio
• Peso
Una compra altamente recomendable si queremos plantearnos la macrofotografía
con mayúsculas.
Galería:
20
muestras
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