Tribus de Etiopía: Los Mursi, los últimos supervivientes.


 

 
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Cuando una niña Mursi alcanza la pubertad se le practica un corte bajo el labio inferior y se le coloca un pequeño corcho o tapón de madera para que la incisión no se cierre. Durante los años siguientes ese pequeño orificio se va estirando progresivamente para ir insertando un disco labial mayor.

Este proceso se repite hasta que el agujero sea lo bastante grande como para sostener un disco de barro de unos quince cm. de diámetro. La joven debe tensar el labio con mucho cuidado ya que si se le rompe perderá la belleza para los hombres y nunca podrá casarse.

 

 

Canon 5D
Focal: 200 mm.
Diaf.: f 1:4
 
     


También se practican orificios en los lóbulos de las orejas, donde lucirán pequeños platos mientras permanezcan solteras.

Este acto tiene gran importancia en la cultura Mursi ya que significa el paso de niña a mujer y la posibilidad de empezar a buscar marido.

Lo ideal es que la mujer, estirando el labio, pueda pasar el orificio alrededor de su cabeza. Cuanto mayor sea el disco labial mayor será el valor de la mujer cuando se case. Una dote normal está alrededor de las 30 vacas. Si la casadera luce un plato labial muy grande puede llegar a obtener hasta cincuenta cabezas de ganado.
 

 

Canon 5D
Focal: 95 mm.
Diaf.: f 1:4
 
     


Cuando la joven empieza a perforarse el labio se le extirpan los incisivos inferiores para que pueda sujetar el disco con más seguridad, un precio muy alto por esa coquetería ya que nunca más podrán volver a comer con normalidad; es verdaderamente difícil morder una manzana o un trozo de pan sin los incisivos.

Previamente a la boda –a veces durante la infancia de los futuros novios- las familias negocian el precio de la dote que normalmente se compone de un número de reses y algunos panales de miel. Además, desde hace unos años, es obligatorio regalar un Kalashnikov al padre de la novia.
 

 

Nikon D700
Focal: 52 mm.
Diaf.: f 1:8
 
     

 
Las mujeres mursi no llevan el disco puesto todo el día ya que es demasiado pesado o incómodo para realizar las tareas domésticas. Se lo colocan para las celebraciones tribales, para atender a sus invitados o cualquier otra situación relevante, como la visita de algún grupo de turistas.
 

 

Nikon D700
Focal: 70 mm.
Diaf.: f 1:8
 
     

Respecto a las visitas turísticas no es una cuestión sencilla de explicar. Tener contacto con los Mursi puede no ser una experiencia agradable debido a que muestran un carácter hostil hacia todo lo que es extraño a su cultura.

Los Mursi son una de las tribus más feroces que quedan en el continente negro. Siguen manteniendo conflictos con las etnias vecinas y cada año se registran víctimas mortales por disparos de los AK-47 que proliferan en la región.
 

 

Nikon D700
Focal: 52 mm.
Diaf.: f 1:3,2
 
     

Hasta hace unos años no era posible visitar esta tribu, no querían saber nada del mundo exterior, pero los tiempos cambian y el dinero que trae el turismo no es fácil de despreciar. Estas tribus viven en el más absoluto aislamiento, olvidadas del gobierno central etíope, así que han encontrado una jugosa forma de obtener dinero para cubrir sus necesidades, el que se paga por el permiso para visitarlos y el que sacan por cada foto que se les hace.
 

 

Canon 5D
Focal: 123
Diaf.: f 1:4
 
     

Cuando un extranjero entra en un poblado Mursi es conminado inmediatamente a fotografiar, especialmente por las mujeres. Se acercan al viajero y le insisten para que les retrate, una exigencia que a veces puede ser agresiva, acompañada de gritos y pellizcos en los brazos, aunque no lleves ninguna cámara encima. Si no se tiene intención de fotografiar es mejor salir del todoterreno sin nada, ni mochila.
 

 

Nikon D700
Focal: 60 mm.
Diaf.: f 1:4
 
     

Es muy importante negociar el precio de cada instantánea antes de hacerla, nunca después. Lo normal es pagar 2 ó 3 brr por fotografía, un precio realmente razonable –aproximadamente 5 céntimos de euro-, pero hay que tener cuidado con los grupos porque si se ponen cinco personas a posar las cinco querrán su dinero, así que conviene negociar individualmente.
 

 

Nikon D700
Focal: 32 mm.
Diaf.: f 1:4
 
     

Al comienzo de la visita el precio es más alto con lo cual es recomendable no sacar la cámara desde el principio. A medida que pasan los minutos y van recogiendo dinero sus exigencias se rebajan. El precio por la foto de un anciano o un niño es inferior.

No les gusta que se les hagan fotos pero lo toleran a cambio de dinero. Lo que debe evitarse siempre es fotografiar sin pedir permiso y mucho menos no pagar, se pondrán muy violentos y habrá problemas, seguro.
 

 

Canon 5D
Focal: 190 mm.
Diaf.: f 1:4
 
     

Respecto al dinero, un detalle a tener en cuenta es que no aceptan billetes muy viejos, con roturas o excesivamente sobados. En Etiopía es realmente complicado encontrar billetes en buen estado; a la hora de cambiar en los escasos bancos que hay se debe exigir que nos entreguen papel en buenas condiciones.
 

 

Nikon D700
Focal: 52 mm.
Diaf.: f 1:3,2
 
     

En un país tan extremadamente pobre todo el efectivo que se maneja es billete de papel que circula por los mercados de mano en mano. No se guarda en carteras porque no las conocen y tampoco en los bolsillos porque fuera de las zonas urbanas como Addis Abeba la gente no viste con pantalones, de manera que el dinero lo llevan donde pueden, allá cada cual con su imaginación…

A principios de 2010 el gobierno decidió acuñar moneda metálica pero debido al aislamiento que padecen los Mursi, cuando visité la zona (en Octubre de 2010), no conocían las monedas que les ofrecía por posar y no me las aceptaban por mucho que mi guía se esforzara en explicarles que aquellas chapas brillantes valían lo mismo que el papel. Sólo las querían para hacerse adornos.
 

 

Nikon D700
Focal: 48 mm.
Diaf.: f 1:3,2
 
     

A pesar de todo no ocultan su desagrado por la presencia de extranjeros y son muchas las aldeas que todavía no aceptan ser visitadas.
 

 

Canon 5D
Focal: 70 mm.
Diaf.: f 1:4
 
     

En cualquier caso siempre me han causado gran respeto aquellas sociedades que tratan de mantener vivas sus costumbres y cultura. Acepté pagar por realizar las fotos, algo que nunca había hecho, pero comprendí que esos billetes sobados son el único medio de supervivencia que tienen estas tribus, ahora que su territorio, donde cazaban, cultivaban y pastaban sus rebaños, ha sido diezmado por voraces buscadores de petróleo y constructores de presas faraónicas.
 

 

Canon 5D
Focal: 155 mm.
Diaf.: f 1:6,3
 
     

Los Mursi junto con los Surma son los últimos supervivientes de una cultura hermética en vías de extinción, hombres y mujeres que están ahí desde la noche de los tiempos orgullosos de su autenticidad y de su realidad, vieja como la árida y aislada tierra que les ha amamantado.
 

La publicación de este artículo ha sido posible gracias a la gentileza de:
 


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