Congosto de El Entremón, turquesa en el roquedo.



 

 
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Prácticamente no hay dificultad excepto en dos puntos: el primero es un tramo excavado en forma de medio túnel para dar continuidad al camino a través de la pared de roca que cae en vertical sobre el río. Le llaman “el paso de la media caña”.
 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     


 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     

En el segundo punto el sendero desaparece durante unos metros y hay que avanzar por unos escalones o grapas. Puede dar un poco de vértigo pero hay instalados unos asideros metálicos para mayor seguridad.
 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     

El congosto de El Entremón tiene un enorme interés ornitológico y durante todo el sendero veremos paneles divulgativos que nos informan sobre las especies que pueblan estos riscos, y es que estos farallones son el hábitat perfecto para águilas reales, buitres y quebrantahuesos. Un paraíso para ornitólogos y fotógrafos de aves.
 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     

Otro atractivo paisajístico del cañón es el intenso color turquesa de las aguas. Este fenómeno es muy normal en aguas procedentes del deshielo. Un glaciar actúa como un gigantesco molino, triturando y convirtiendo en arena las rocas por donde resbala. Ese polvo mineral es arrastrado al cauce del río.
 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     

La luz solar está compuesta por todo el espectro de colores del arco iris. Cada uno de ellos tiene una longitud de onda distinta según la cual es absorbido por las moléculas de agua de forma diferente. Luego esta luz (y color) filtrada se refleja en las partículas en suspensión, cuya composición mineral también influye en la creación de esos colores tan bellos.

A medida que las aguas se alejan del glaciar van perdiendo esa tonalidad turquesa; como ejemplo pongo una foto que tomé en la Karakorum Highway (Pakistán) con una Canon 20D hace ocho años, donde se ve el Indo en un punto a miles de kilómetros de su nacimiento recibiendo el agua de un glaciar próximo.
 

 

 
  Rio Indo - Foto de archivo.  

Al fin, tras media hora larga de caminata se divisa al fondo la presa de Mediano. Un suave descenso nos conducirá hasta allí.

Debido a las abundantes lluvias de esta primavera el nivel de agua del embalse es tan alto que apenas se ve el campanario de la iglesia del pueblo que inundó, Mediano. Precisamente aquellas campanas que tañían para alertar a los vecinos de las crecidas y desbordamientos del Cinca provocados por las fuertes tormentas de la zona, ¡quién lo iba a decir…!
 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     

 

 

Nikon D600
Focal:18 mm.
Diaf.: f 1:
 
     

Pues bien, aquí termina un nuevo recorrido por otro de los rincones que nos regala la naturaleza. Durante este reportaje en un par de ocasiones he apoyado el relato con fotos de otros viajes hechas con distintos equipos y la última está hecha con el Nikon AF-S Nikkor 70-200 mm. f 1:2.8 T ED VR II para captar con detalle el campanario de la iglesia.

Para todo lo demás el Distagon 18 mm. f3,5 montado sobre la Nikon D600 ha sido el protagonista absoluto. Ha pasado con éxito todo tipo de pruebas, hasta fotografiar de frente al sol, y siempre se ha comportado con nobleza, resistente para trabajos duros y generoso en calidad, como prácticamente todos los objetivos de la marca. Una óptica imprescindible para el fotógrafo paisajista.
 


La publicación de este artículo ha sido posible gracias a la gentileza de:
 


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